Salí rápido en la mañana hacia el trabajo. Me desperté tarde debido a que anoche dormí plácidamente. No se si soñé en el medio de la madrugada pero mi sonrisa temprano en el espejo no desapareció con el correr de las horas como normalmente ocurre.
Pienso que se me está haciendo costumbre esto de levantarme tarde. Debo corregirlo si no quiero tener problemas en el trabajo. Más ahora que voy a tener a Miguel en mi contra, de seguro, el algún momento cercano. No creo que se aguante la vergüenza de que yo le haya ganado a Julia y lo haya hecho quedar en ridículo al mismo tiempo. En verdad se lo merece por gil, pero no pienso tentar a mi suerte. Finalmente los trabajos no se consiguen así por así en estas épocas.
Para esta noche no quedamos en nada con Julia. La veré sólo en el trabajo así que de seguro almorzaremos juntos. La mañana vino sin contratiempos. Con mucho esmero logré llegar sólo un minuto pasado al trabajo. Julia, que suele ser puntual, salió primero y no la encontré en el trabajo. Me llamó preocupada cuando ya había tomado mi ómnibus para preguntarme si estaba bien. Le expliqué que no pasaba nada, que sólo era la satisfacción de lo de anoche que me había hecho quedarme dormido. Se quedó más tranquila y me sugirió salir a almorzar juntos a la misma hora. Claro que acepté y por consecuencia se cumplió mi premonición.
Es gracioso, en mi vida, solió pasar lo que en algún momento imaginé con respecto a ciertas situaciones. Por alguna razón si yo decía que iba a pasar algo en el noventa y nueve por ciento de ocasiones sucedía. Ello me llevaba a preocuparme en demasía por lo que venía imaginándome con respecto a Julia, Miguel, Verónica e incluso tenía una espina clavada con el no haber podido saber más de Leticia. Un amigo me dijo que la dejara tranquila, que ya era parte del pasado y que quizá lo que la mantenía viva en mi mente era mi subconsciente. Quizá una parte de mí aún la quería conmigo o buscaba venganza por su traición. Por mi parte, supongo que mi amigo viene leyendo mucha novela de Corín Tellado porque concientemente puedo asegurar de que no quiero más a Leticia en mi vida.
Hablando justo de mis amigos, a media mañana, me llamaron un par de amigos que son hinchas acérrimos de Defensor Sporting para invitarme a ver un partido por la Copa Sudamericana esta noche en el estadio Centenario. No estaba mal la invitación debido a que el fútbol me gusta sólo el internacional. Me gusta más el básquet en realidad. Como no iba tenía nada planeado nada con Julia esta noche acepté sin problemas. Entonces me vería de noche con Fernando y Bruno. Quienes se hacían llamar los villanos violetas de Palermo. En fin.
Llegó la hora de almorzar y Julia asistió con Verónica. Ahora que lo pienso esta niña se va a volver un verdadero drama si es que no pongo cartas en el asunto. Quise mostrar una mala imagen en el almuerzo, pero en un momento que Verónica se levantó a calentarse la comida, Julia me pidió que no sea descortés. Que esa no era la manera. Finalmente ella la consideraba su amiga y no quería verse luego en la odiosa situación de estar en un lugar sin el otro. Había que tocar el tema con pinzas entonces. Ya se me ocurriría algo inteligente más adelante. Por ahora trataba de no alimentar las esperanzas de Verónica. Pero debo decir que Julia no me ayudaba mucho porque ante las indirectas de su amiga, ella sonreía como si le gustara la idea. Hay que decir, punto aparte, que Julia es muy buena actriz.
Hablamos varias cosas durante el almuerzo, que esto, que lo otro, pero nada que sea digno de relatarse. Bobeamos un buen rato por así decirlo. Como para rescatar, Julia me preguntó qué haría de noche ya que ella tenía unas cosas que hacer por su casa y hoy no podría irme a ver. Le conté lo del partido de fútbol de la noche y como que quedó más tranquila sin cargos de conciencia. Confirmado, ésta sería una noche de hombres y fútbol.
La tarde avanzó sin contratiempos. El partido peligró debido a una tormenta que fue amainando de a pocos. Finalmente con lluvia igual iríamos. Sólo como para contar diré que el gil de Miguel, quien hoy se le veía demasiado ocupado, pasó mi lugar de trabajo y me dijo al pasar que se había enterado lo de mi chica. Lo extraño es que me lo dijo tranquilo y con cara de que yo me lo tenía guardadito y no se lo esperaba. Me pareció raro porque la reacción que esperaba de su parte no era fue esa justamente. Por otro lado no sé cómo se había enterado sobre Julia y yo. Intentaría sacarle luego más información. Pero no sería hasta dentro de dos días porque el individuo gil viajaba esta noche a Buenos Aires por motivos laborales. Algunos días sin él, ¡qué alivio!
Salí del trabajo y al partido. Ganó Defensor. No llovió durante el partido y me sirvió para despejarme tal como al cielo. Por cierto, ahora que lo pienso, recién entendí porque Julia no me ha invitado a su casa hasta ahora. Debe ser porque siempre le interesé y no quería mostrarme con su madre. Terminó el partido mejor alejo mi mente de Julia porque mis amigos van a burlarse de mí. Ahora a casa a tomar unos mates para que pase el frío y luego a dormir.
Al llegar, Julia había dejado un mensaje para mí en el recibidor. Me pedía que no hiciera planes para mañana porque me tenía algo preparado. Ahora me quedé con la ansiedad que causa la curiosidad. ¿Qué puede haberme preparado?
Mejor me duermo y mañana lo averiguo.
Pienso que se me está haciendo costumbre esto de levantarme tarde. Debo corregirlo si no quiero tener problemas en el trabajo. Más ahora que voy a tener a Miguel en mi contra, de seguro, el algún momento cercano. No creo que se aguante la vergüenza de que yo le haya ganado a Julia y lo haya hecho quedar en ridículo al mismo tiempo. En verdad se lo merece por gil, pero no pienso tentar a mi suerte. Finalmente los trabajos no se consiguen así por así en estas épocas.
Para esta noche no quedamos en nada con Julia. La veré sólo en el trabajo así que de seguro almorzaremos juntos. La mañana vino sin contratiempos. Con mucho esmero logré llegar sólo un minuto pasado al trabajo. Julia, que suele ser puntual, salió primero y no la encontré en el trabajo. Me llamó preocupada cuando ya había tomado mi ómnibus para preguntarme si estaba bien. Le expliqué que no pasaba nada, que sólo era la satisfacción de lo de anoche que me había hecho quedarme dormido. Se quedó más tranquila y me sugirió salir a almorzar juntos a la misma hora. Claro que acepté y por consecuencia se cumplió mi premonición.
Es gracioso, en mi vida, solió pasar lo que en algún momento imaginé con respecto a ciertas situaciones. Por alguna razón si yo decía que iba a pasar algo en el noventa y nueve por ciento de ocasiones sucedía. Ello me llevaba a preocuparme en demasía por lo que venía imaginándome con respecto a Julia, Miguel, Verónica e incluso tenía una espina clavada con el no haber podido saber más de Leticia. Un amigo me dijo que la dejara tranquila, que ya era parte del pasado y que quizá lo que la mantenía viva en mi mente era mi subconsciente. Quizá una parte de mí aún la quería conmigo o buscaba venganza por su traición. Por mi parte, supongo que mi amigo viene leyendo mucha novela de Corín Tellado porque concientemente puedo asegurar de que no quiero más a Leticia en mi vida.
Hablando justo de mis amigos, a media mañana, me llamaron un par de amigos que son hinchas acérrimos de Defensor Sporting para invitarme a ver un partido por la Copa Sudamericana esta noche en el estadio Centenario. No estaba mal la invitación debido a que el fútbol me gusta sólo el internacional. Me gusta más el básquet en realidad. Como no iba tenía nada planeado nada con Julia esta noche acepté sin problemas. Entonces me vería de noche con Fernando y Bruno. Quienes se hacían llamar los villanos violetas de Palermo. En fin.
Llegó la hora de almorzar y Julia asistió con Verónica. Ahora que lo pienso esta niña se va a volver un verdadero drama si es que no pongo cartas en el asunto. Quise mostrar una mala imagen en el almuerzo, pero en un momento que Verónica se levantó a calentarse la comida, Julia me pidió que no sea descortés. Que esa no era la manera. Finalmente ella la consideraba su amiga y no quería verse luego en la odiosa situación de estar en un lugar sin el otro. Había que tocar el tema con pinzas entonces. Ya se me ocurriría algo inteligente más adelante. Por ahora trataba de no alimentar las esperanzas de Verónica. Pero debo decir que Julia no me ayudaba mucho porque ante las indirectas de su amiga, ella sonreía como si le gustara la idea. Hay que decir, punto aparte, que Julia es muy buena actriz.
Hablamos varias cosas durante el almuerzo, que esto, que lo otro, pero nada que sea digno de relatarse. Bobeamos un buen rato por así decirlo. Como para rescatar, Julia me preguntó qué haría de noche ya que ella tenía unas cosas que hacer por su casa y hoy no podría irme a ver. Le conté lo del partido de fútbol de la noche y como que quedó más tranquila sin cargos de conciencia. Confirmado, ésta sería una noche de hombres y fútbol.
La tarde avanzó sin contratiempos. El partido peligró debido a una tormenta que fue amainando de a pocos. Finalmente con lluvia igual iríamos. Sólo como para contar diré que el gil de Miguel, quien hoy se le veía demasiado ocupado, pasó mi lugar de trabajo y me dijo al pasar que se había enterado lo de mi chica. Lo extraño es que me lo dijo tranquilo y con cara de que yo me lo tenía guardadito y no se lo esperaba. Me pareció raro porque la reacción que esperaba de su parte no era fue esa justamente. Por otro lado no sé cómo se había enterado sobre Julia y yo. Intentaría sacarle luego más información. Pero no sería hasta dentro de dos días porque el individuo gil viajaba esta noche a Buenos Aires por motivos laborales. Algunos días sin él, ¡qué alivio!
Salí del trabajo y al partido. Ganó Defensor. No llovió durante el partido y me sirvió para despejarme tal como al cielo. Por cierto, ahora que lo pienso, recién entendí porque Julia no me ha invitado a su casa hasta ahora. Debe ser porque siempre le interesé y no quería mostrarme con su madre. Terminó el partido mejor alejo mi mente de Julia porque mis amigos van a burlarse de mí. Ahora a casa a tomar unos mates para que pase el frío y luego a dormir.
Al llegar, Julia había dejado un mensaje para mí en el recibidor. Me pedía que no hiciera planes para mañana porque me tenía algo preparado. Ahora me quedé con la ansiedad que causa la curiosidad. ¿Qué puede haberme preparado?
Mejor me duermo y mañana lo averiguo.
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