viernes, 17 de septiembre de 2010

Otro desplante más

Llegaron las siete de la noche y alisté todo para salir corriendo del trabajo. No aguantaba más estar ahí después del día que había tenido. Además tenía ganas de ver a Julia. Durante la mañana no la vi. Al mediodía en el almuerzo la vi almorzar con el otro chico nuevo que había entrado con ella y con Miguel en el comedor de la empresa. En la tarde me la crucé en algún momento por casualidad pero no me habló. Era un hecho que le pasaba algo conmigo. Tenía que averiguarlo.
Salí primero que todos. No se si era una buena imagen la que dejaba en la empresa pero poco me importaba en ese momento. Estaba molesto con la amonestación que me habían puesto en la mañana. Igual se que fue por mi culpa. Aunque a mi parecer las empresas deberían preocuparse más por el ser humano y dejar de vernos como estadísticas y números. En fin no me voy a meter con uno de los problemas del mundo globalizado.
Encendí un cigarro al salir esperando a que salga Julia. Me fumé la mitad del cigarrillo y salió entonces. Se despidió del otro chico que entró con ella que por cierto no sabía como se llamaba y con Miguel.
Miguel tenía su auto de segunda. Un auto lindo marca Hyundai Accent que su papito le había regalado el día que se recibió de psicólogo. Miguel se dirigió a su auto y acomodó unas cosas en el asiento de atrás. En ese momento aproveché para llamar a Julia.
"Hola Julia, estaba pensando que capaz nos podíamos ir juntos hacia casa", le dije en voz no tan alta como para que me escuche sólo ella. No quería que los demás se diesen cuenta de mis intenciones.
"Gracias pero hoy no", dijo secamente Julia.
Me quedé impávido por la respuesta. No me esperaba una así. Entonces Miguel arrancó su auto y sobreparó al lado. "Bueno chicos los llevo" les invitó. Ellos aceptaron y se fueron.
Julia sólo me dijo nuevamente "chau".
Me quemé con la colilla al no darme cuenta que el cigarrillo se había consumido en ese momento. Me quejé para mis adentros pensando en que no podía tener tanta mala suerte. Sería irónico que un chico como yo que no cree en la suerte tenga tanta mala suerte. De todos modos como siempre soy positivo le buscaré el lado positivo al asunto. No, esta vez, no puedo.
Así terminó entonces mi jornada laboral de ayer. Tomé mi ómnibus sólo. Llegué a casa y me fijé antes de sacar las llaves no vayan a haber más ladrones cerca. No los había. Entré.
Quise escribir y como saben. No tenía internet. "Mejor me voy a dormir temprano", me dije nuevamente. Mañana me daré un respiro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario