lunes, 13 de septiembre de 2010

8pm. y tengo sueño

Son recién las 8 de la noche y tengo sueño. Escribo estas líneas porque debo escribirlas solamente. No es que duerma temprano siempre o que sea un tipo aburrido que como lo pollos se acuesta temprano. Sólo pasé una noche de insomnio de aquellas que te dejan agotado al día siguiente.
Encima tuve que levantarme temprano ya que trabajo como administrativo en una empresa en el centro. Pero a eso estoy acostumbrado, lo que verdaderamente me dejó mal fue la madrugada.
Me acosté re tarde y me levanté como tres veces. Como recordarán anoche encontré a mi novia con otro y no podía sacarme esa imagen de la mente. A veces me hago el fuerte pero debo reconocer que me afectó bastante. Ella ni me llamó dicho sea de paso.
Fui conciliando el sueño como a las 3:30 de la madrugada. Me levanté incómodo tres veces, no podía dormir de corrido. Primero a las 4:25 luego 5:07 y luego, la última y definitiva me desperté 5:43. Las dos primeras veces los pensamiento de la futura ausencia de Leticia me desvelaron. La última vez fue más raro porque lo que me despertó fue la imagen de Julia. Esa cara angelical me sorprendía tocando la puerta de mi casa. Debe tener como 22 años encima, delgada, linda como siempre debe andar y vestida como para fiesta se aparecía ante mí cuando habría la puerta de mi apartamento. Entonces me desperté y sonreí. No pude dormir más.
Fui a tomar un baño y me alisté para ir a trabajar. Entro a las 10 de la mañana. Pero a las 8 como nunca estaba pronto para salir. Salí del apartamento y bajé con la esperanza de encontrarme a Julia como en mis sueños pero sólo encontré el recibo de los gastos comunes que debo pagar con mi siguiente quincena. No es lo mismo, no.
Fui a la parada con la idea de tomar el ómnibus de siempre. Salía más temprano pero estaba decidido a despejarme un poco en la plaza cerca al trabajo. Quizá un Café en Mac Donalds no me caería nada mal para mantenerme de pie y con los ojos abiertos. Sorpresa la mía, en la parada estaba Julia, más radiante que nunca. Con los cabellos dorados sueltos al viento a pesar del frío, un sobretodo que escondía su figura y una cartera que hacía juego con sus pendientes.
Claro está que no era casualidad haberla encontrado. De no haber sido por el insomnio no estaría despierta nunca a esta hora y no la hubiese encontrado. Las cosas pasan por algo. Al verla se aceleraron mis latidos. De hecho estaba inundado de emoción. Hablarle o no hablarle. Se que no tendría muchas oportunidades. Estaba vestida elegante así que estaría yendo al atrabajo supuse. No sabía que hacer. Esperé a que subiera a un ómnibus, casualmente como la noche anterior tomaba el mismo que me servía a mí.
Subí detrás de ella y bajó donde siempre bajó yo. Si, aunque no lo crean ,las coincidencias continuaban. No puedo dejar de pensar que parece historia inventada. Y lo que siguen no me van a creer entró a Mac Donalds, yo siempre detrás de ella, incluso en la fila para comprar. Escuché que pidió un Latte y yo atrás pedí un Baggel con huevo (creo que así se escribe) y un capuccino. Subió al segundo piso donde están las mesas, tomó un diario y se sentó en una mesa.
Yo me senté en la mesa de al lado frente a ella preguntándome ¿cómo entablar la conversación?. No se rían pero lo único que se me ocurrió en ese momento fue pedirle la otra parte del diario. Ella accedió sin problemas y sólo me miró raro. Claro la parte que le pedí era el suplemento "El país de los niños - Edición padres".
Me disculpé diciéndole que en realidad "no era el suplemento que yo quería".
"No te preocupes", me dijo, "No me incumbe igual".
Le pregunté su nombre y me contestó que se llamaba Julia. En realidad era muy amable y risueña.
"Tienes sólo tres preguntas que por regla respondo a un desconocido" me señaló. "No lo tomes personal, pero siempre soy así".
Yo, porsupuesto, estaba dispuesto a usarlas. Una la había desperdiciado porque ya sabía su nombre. Debía pensar rápido porque lo siguiente que hacía, como me explicó, era pararse y continuar su camino.
"¿Trabajas cerca?", pregunté.
"En realidad voy a una entrevista de trabajo" y me guiño un ojo como diciéndo pregunta equivocada.
"¿En que empresa?, digo si se puede saber". Y que casualidades que tiene la vida era la misma en la que yo trabajaba. Sonrié, pero esta vez yo guiñé el ojo y le dije. Trabajo en la misma, suerte. Me levanté, me jugué a mi suerte y me fui.
"Espera", me detuvo ella. Volteé a verla y prosiguió "¿puedo preguntarte sobre el trabajo?, en serio me interesa".
La miré y sonriendo le dije "Sólo respondo tres preguntas a una desconocida" y tomamos el camino rumbo directo al trabajo. Claro está que yo no cumplí con esa regla. Conversamos y le aconsejé como desenvolverse en su enrevista. Cuando llegamos a la puerta me agradeció y se despidió con un beso en la mejilla. No la vi salir de la entrevista y no supe de ella como le fue.
Un conocido que está en el área de recursos humanos me contó que había quedado seleccionada y que tendría una segunda entrevista. Como las entrevistas suelen ser a la misma hora. Me he propuesto tomarme el ómnibus más temprano de lo previsto por si me la vuelvo a encontrar. El resto del día sólo trabajé y trabajé. Apagué quilombos de otros y terminé cansado. Encima no traje paraguas y está lloviendo en la ciudad. Estoy en casa ahora y quiero irme a dormir. Espero poder hacerlo y que no me pase lo mismo de anoche.
Por cierto mientras escribía esto me timbró Leticia pero no le contesté.

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