Hola a todos. Mi nombre es Diego y tengo 25 años. Vivo en Montevideo y esta noche he conocido a la mujer de mi vida. Bueno, no lo sé en realidad, porque ni siquiera la conocí. Pero pienso que con una mujer así quiero pasar toda mi vida.
Les cuento como fue. Hoy, como todos los que viven Montevideo deben saberlo, es una noche fría. Hace nueve grados allá afuera. Había ido a ver a mi novia. Una chica ingrata de 19 años que pensé que me amaba y la encontré en la puerta de su casa besando a otro chico. Eso me pasa por caer de sorpresa. Bien dicen que se debe preguntar antes de llegar a casa.
En fin, no es que no me duela, pero, la vida continúa y siempre fui un tipo positivo. Además hace tiempo la relación venía mal y me deba muestras de desinterés cuando estaba conmigo. Sólo hubiese preferido sea más directa.
No le pienso hablar nunca más. Sólo desapareceré de su vida. Juro que lo haré.
Ella vive en el Centro y yo en Tres Cruces. Y siempre tomo un bus para regresar a casa. Así que esperé para tomar alguno de los que van para esa zona. La noche fría, más fría con mis pensamientos clavándose como cubos de hielo en mi espalda.
De repente apareció ella. Con su negra cabellera suelta al viento y sus ojos celestes tan vivos como una mañana despejada. Me hizo olvidarme del frío y de Leticia (Desde ahora mi Ex). Sólo pude verla. Apareció con dos amigos. No se de donde salía pero se notaban contentos. Acompañaron en esa parada a que el chico se vaya y dos o tres ómnibus que me servían pasaron sin que me subiera a alguno.
Conversaron sobre unos temas que tenían que dar para la facultad. Creo que estudia psicología por lo que conversaban. Cuando su amiga se despidió por su nombre la llamó Julia. Creo que me miró un par de veces pero volteé rapidamente la mirada para que no me descubriese mirándola con cara de tonto.
Al despedirse tomó un ómnibus que a mi me servía, así que subí detrás de ella. pagué mi boleto y me senté hacia atrás. Quedaban sólo asientos de uno, no quedaban ninguno con dos juntos y ella se sentó al lado de una señora casi a la mitad de ómnibus. Estuve indeciso entre si seguir hacia su destino o bajarme donde siempre para ir a mi casa. Decidí esto último porque ya era de noche y no sabía hasta donde podía seguir.
Sorpresa la mía que cuando bajé, ella bajó detrás mío. Entonces me retrasé ahora sí para yo poder seguirla a ella. De seguro es una señal o es el destino.
Caminé hasta que entró a su casa sin hablarle. Un poco lejos para no asustarla. Vive a dos cuadras de mi casa. Debe haberse mudado recién porque no la había visto nunca. O quizá sale poco. No lo sé. Pero quiero averiguarlo. Me interesa Julia, como le llamó su amiga, y voy a hacer algo para conocerla.
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