Cuando subí las escaleras, Miguel sacó el celular y llamó rápidamente a Leticia, mientras le ordenaba a Coti que me siga y terminara lo que había empezado.
Por otro lado en el sector de las chicas, pero momentos antes, Verónica se había dado cuenta de que sucedía algo. No se dio cuenta de que exactamente, pero al verla operar tantas veces a Leticia cuando salían juntas, sabía que algo tramaba. Por ello, le intentó sugerir a Julia irse porque ya estaba tomando de más, pero cada vez que lo intentaba alguna de las chicas se lo impedía ya sea con un vaso más de licor o porque se interponía en el medio simplemente y no las dejaba conversar. Julia no se daba cuenta de nada de lo que sucedía.
Por fin pudo sacar a Julia del grupo con la excusa de ir al baño. Fueron juntas y ya en el baño Verónica le dijo que pasaba algo, que no le podía explicar ahora, pero que tendría que creerle así y sin más. Julia, con los tragos que tenía encima, no entendía de que hablaba Verónica y pensó que era otra de sus excentricidades, así que no le hizo mucho caso. Salió del baño sin hacerle mucho caso a Verónica, quien se quedó pensando mirándose al espejo. No pasó mucho tiempo y Leticia entró al baño. Se paró detrás de Verónica y le dijo muy suavemente al oído: “No te metas Vero. No me vas a hacer esto a mí que soy tu amiga, ¿no?”.
Dicho esto salió del baño. Con esas simples frases había manipulado a Verónica. Leticia no la tenía a su favor, pero si maniatada. Verónica pensó en el baño que finalmente ambas eran sus amigas. Así que lo mejor sería que saliese de ahí y se fuera. No quería pelearse con una, ni con otra. Así lo hizo. Salió del baño directamente hacia la calle. Ahora Julia quedaba en manos de las intenciones de Leticia.
Pero algo quedó en Julia de lo que le dijo Verónica. Dejó de tomar inmediatamente para no sentirse peor, aunque tampoco bajó los ánimos. Total, yo me estaba divirtiendo de lo lindo con los chicos de la empresa, y como habían dicho las chicas, quien sabe con que putas. Volvió sus pensamientos a la barra donde estaba rodeada de las chicas y Leticia se le acercó. Conversaron de todo un poco. En un momento Leticia recibió una llamada, Miguel estaba al otro lado de la línea, pero ella lo supo disimular muy bien. Miguel le estaba diciendo que yo me estaba yendo del lugar. Debían de actuar rápido. Lo primero que se le ocurrió a Leticia fue decirle a Julia que pasaba algo con Verónica afuera y que debían salir. Así lo hicieron.
Por mi parte, yo ya estaba en el sector de la barra principal y le estaba diciendo a Coti que me disculpase, que era muy linda, pero que lo sentía tenía novia. Me dijo que no le importaba, que al menos quería una noche conmigo. La miré complacido y salí de ahí. Fui hacia la calle, a la acera del frente, caminando en busca de un taxi que me lleve a casa, dejando a mis espaldas la puerta principal de Tres Perros. Coti persistió conmigo y me dio el alcance. Se puso frente a mí obstaculizando mi avance. Me rogó, que por favor, me quedase un poco más al menos. Le tomé de rostro con ternura justo cuando Julia salía en busca de Verónica. Mi intención tal como hice, era agradecerle una vez y hacerle entender de forma tierna a una chica linda como ella, que tenía novia y la respetaba. Pero Julia, con los mismos tragos encima y con los antecedentes del celular apagado y los consejos de mujeres, interpretó otra cosa totalmente diferente.
Miguel ya había salido a la puerta y estaba al lado de Leticia, a espaldas de Julia. Una señal fue suficiente para desencadenar una serie de hechos detestables. Coti, me miró a los ojos, después de la señal, y me pidió disculpas por lo que iba a hacer. En seguida, me besó de improviso ante el asombro comprensible de Julia. No pude hacer nada para evitarlo. Cuando me di cuenta sólo pude atinar a sacármela de encima, pero ya Julia se había metido de vuelta al boliche llorando y sin darse cuenta de mi rechazo; siendo contenida por Leticia y Miguel. Julia, con lo ocurrido, se olvidó por completo de Verónica, quien sólo había sido la excusa para hacerla salir ya que hacía rato que se había ido para su casa. No sé que les pasa a las mujeres que me besan últimamente sin mi consentimiento.