Estos días que han pasado han sido, contra todo pronóstico, de mucha paz en las trincheras. Me hace recordar mucho a la llamada guerra fría en su momento. Clima de paz, pero con una carrera armamentista.
Ya con Leticia en la empresa, los días se volvieron tensos para mí. Hasta ahora ni siquiera he cruzado palabras con ella pero sé que en algún momento voy a hacerlo. Lo que me parece es que Miguel quiere mantenerla alejada de mí. No sé que traman.
Julia, por ahora, no sospecha lo que significó Leticia en mi vida. No sé como reaccionaría si se enterase y sé que debo decírselo para que las cosas estén claras pero prefiero no enterarme todavía. No sé como decírselo aún.
Fuera de eso, la relación con Julia va viento en popa. Avanzando como si nos conociésemos de toda la vida. Si en algún momento Julia tuvo dudas de que lo nuestro no resultaría o de si yo no era el adecuado para ella. Ahora piensa, según me comentó, que cree que somos una especie de almas gemelas. Yo que no creo mucho en esas cosas, pero también estoy de acuerdo. Hemos disfrutado de salidas al cine, a comer y a la placita. Pero también hemos disfrutado de tiempo juntos cocinando en casa, viendo una serie en la televisión y durmiendo juntos cuando Julia se queda en casa. La verdad que estamos disfrutando mucho de nosotros a cada instante y siento que la conozco de toda la vida.
Hoy ya es viernes quince de octubre. El tiempo se pasa volando. Hace una semana que estoy con Julia y parece que fue ayer. La relación con Julia es pura alegría y felicidad. Pero este tema de Leticia trabajando junto al gil de Miguel me tiene muy nervioso. Soy conciente de que no puedo seguir así. Así que voy a tener que tomar una decisión: decirle a Julia de lo que pasó entre Leticia y yo. O mejor dicho, decirle a Julia, que esta Leticia es la misma que había sido mi ex. La misma chica de la cual le había hablado. Pero, como dije antes, no sé cuando ni como hacerlo.
Hoy de mañana en el trabajo comenzaron a hacer los preparativos para la fiesta de fin de año. La empresa siempre trata estos temas con anticipación para que las cosas salgan como se planifican y de ese modo brindarles un momento por demás agradable a sus empleados. En realidad, no me quejo, la fiesta del año pasado fue espectacular. Al parecer los que vienen planificando todo serían Leticia y Miguel. Aunque no me quedó muy claro ya que todo este alboroto causado por la fiesta de fin de año fue excusa para armar una salida nocturna por las noches de Montevideo.
Esta vez quienes agitaron a la gente a salir fueron los compinches de Miguel: Tomás y Esteban. Dos muchachos que siempre andan para arriba y para abajo con nuestro conocido gil. Estos dos chicos más que seres humanos parecen títeres. Creo que los monos tienes más caracteres propios que estos dos intentos de clones de Miguel. En fin, dicen que para cada roto, hay un descocido. Así que allá ellos.
La planificación de la salida a divertirse con los compañeros de trabajo sería para mañana sábado. Sólo que esta vez tomaría un matiz especial. Los chicos saldríamos sólo con los chicos y las chicas por su lado entre ellas. Según lo que planificaron era de noche de hombre y mujeres por separado sin que nos crucemos en algún momento. Julia y yo no éramos la única parejita en la empresa así que no sé hasta dónde podría resultar.
Quien fue encargada de contarnos todo fue Verónica. El almuerzo sirvió como el momento ideal para que nos trasmitiese estos datos. Además ella era la encargada de invitarla a Julia para esta salida sabatina. No hace falta decir que a Julia le pareció maravillosa la idea de que salgamos cada uno por su lado. Sería la forma ideal de ver cuánto nos extrañábamos y nos hacemos falta cuando no salimos a divertirnos juntos. No sé ella, pero yo siento que ya la extraño. No me pareció mala idea, aunque sigo diciendo que huelo algo raro dentro de todo este agite.
Verónica me dejó un poco más tranquilo hasta cierto punto. Bueno, en realidad, es un decir. Porque cuando le dije que me parecía que Miguel y Leticia planeaban algo, ella con su constante inocencia, o debería llamar candidez, me dijo que no lo veía así. Y es que tampoco, Verónica, tiene como costumbre darse cuenta de las cosas que pasan a su alrededor. Es mucho más distraída de lo que es una persona normalmente distraída. Eso ya lo han podido notar seguro. Igualmente me dijo que si ella notaba algo extraño para con Julia la protegería. Y que lo hacía por la amistad con Julia y el cariño que me tenía a mí. Era claro que ella no había dejado de quererme, o en todo caso, de estar obsesionada conmigo. Igual era muy respetuosa dentro de todo. Pero como dije, Verónica, me dejaba un poco más tranquilo.
Por mi parte, faltando diez minutos para que se acabe el día, nadie me había venido a invitar a ningún lado. Ni a mí, ni a Nicolás, ni Andrés que eran los compañeros con los que más contacto tenía en la empresa después de Julia y Verónica obviamente. Pero se dio faltando nada para irnos. Vinieron, Tomás y Esteban, lo más apurados posible a decirme que fuese con ellos el sábado. Pregunté si habían invitado a mis Nicolás o Andrés y me explicaron que además de que estaban apurados yo era el primero de mi área al que le decían. Que más bien debía decidir enseguida si me pasaban a buscar el sábado de noche. Sí íbamos muchos, pasarían en una Van alquilada a buscarnos a todos. No me pareció mala idea así que acepté. Si después invitaban a Nicolás y Andrés eso me garantizaba que no me aburriese en aquella salida nocturna. Luego veríamos que pasaría, la última vaticinaba igual, sin embargo no fue así, como recordarán.
Ya con Leticia en la empresa, los días se volvieron tensos para mí. Hasta ahora ni siquiera he cruzado palabras con ella pero sé que en algún momento voy a hacerlo. Lo que me parece es que Miguel quiere mantenerla alejada de mí. No sé que traman.
Julia, por ahora, no sospecha lo que significó Leticia en mi vida. No sé como reaccionaría si se enterase y sé que debo decírselo para que las cosas estén claras pero prefiero no enterarme todavía. No sé como decírselo aún.
Fuera de eso, la relación con Julia va viento en popa. Avanzando como si nos conociésemos de toda la vida. Si en algún momento Julia tuvo dudas de que lo nuestro no resultaría o de si yo no era el adecuado para ella. Ahora piensa, según me comentó, que cree que somos una especie de almas gemelas. Yo que no creo mucho en esas cosas, pero también estoy de acuerdo. Hemos disfrutado de salidas al cine, a comer y a la placita. Pero también hemos disfrutado de tiempo juntos cocinando en casa, viendo una serie en la televisión y durmiendo juntos cuando Julia se queda en casa. La verdad que estamos disfrutando mucho de nosotros a cada instante y siento que la conozco de toda la vida.
Hoy ya es viernes quince de octubre. El tiempo se pasa volando. Hace una semana que estoy con Julia y parece que fue ayer. La relación con Julia es pura alegría y felicidad. Pero este tema de Leticia trabajando junto al gil de Miguel me tiene muy nervioso. Soy conciente de que no puedo seguir así. Así que voy a tener que tomar una decisión: decirle a Julia de lo que pasó entre Leticia y yo. O mejor dicho, decirle a Julia, que esta Leticia es la misma que había sido mi ex. La misma chica de la cual le había hablado. Pero, como dije antes, no sé cuando ni como hacerlo.
Hoy de mañana en el trabajo comenzaron a hacer los preparativos para la fiesta de fin de año. La empresa siempre trata estos temas con anticipación para que las cosas salgan como se planifican y de ese modo brindarles un momento por demás agradable a sus empleados. En realidad, no me quejo, la fiesta del año pasado fue espectacular. Al parecer los que vienen planificando todo serían Leticia y Miguel. Aunque no me quedó muy claro ya que todo este alboroto causado por la fiesta de fin de año fue excusa para armar una salida nocturna por las noches de Montevideo.
Esta vez quienes agitaron a la gente a salir fueron los compinches de Miguel: Tomás y Esteban. Dos muchachos que siempre andan para arriba y para abajo con nuestro conocido gil. Estos dos chicos más que seres humanos parecen títeres. Creo que los monos tienes más caracteres propios que estos dos intentos de clones de Miguel. En fin, dicen que para cada roto, hay un descocido. Así que allá ellos.
La planificación de la salida a divertirse con los compañeros de trabajo sería para mañana sábado. Sólo que esta vez tomaría un matiz especial. Los chicos saldríamos sólo con los chicos y las chicas por su lado entre ellas. Según lo que planificaron era de noche de hombre y mujeres por separado sin que nos crucemos en algún momento. Julia y yo no éramos la única parejita en la empresa así que no sé hasta dónde podría resultar.
Quien fue encargada de contarnos todo fue Verónica. El almuerzo sirvió como el momento ideal para que nos trasmitiese estos datos. Además ella era la encargada de invitarla a Julia para esta salida sabatina. No hace falta decir que a Julia le pareció maravillosa la idea de que salgamos cada uno por su lado. Sería la forma ideal de ver cuánto nos extrañábamos y nos hacemos falta cuando no salimos a divertirnos juntos. No sé ella, pero yo siento que ya la extraño. No me pareció mala idea, aunque sigo diciendo que huelo algo raro dentro de todo este agite.
Verónica me dejó un poco más tranquilo hasta cierto punto. Bueno, en realidad, es un decir. Porque cuando le dije que me parecía que Miguel y Leticia planeaban algo, ella con su constante inocencia, o debería llamar candidez, me dijo que no lo veía así. Y es que tampoco, Verónica, tiene como costumbre darse cuenta de las cosas que pasan a su alrededor. Es mucho más distraída de lo que es una persona normalmente distraída. Eso ya lo han podido notar seguro. Igualmente me dijo que si ella notaba algo extraño para con Julia la protegería. Y que lo hacía por la amistad con Julia y el cariño que me tenía a mí. Era claro que ella no había dejado de quererme, o en todo caso, de estar obsesionada conmigo. Igual era muy respetuosa dentro de todo. Pero como dije, Verónica, me dejaba un poco más tranquilo.
Por mi parte, faltando diez minutos para que se acabe el día, nadie me había venido a invitar a ningún lado. Ni a mí, ni a Nicolás, ni Andrés que eran los compañeros con los que más contacto tenía en la empresa después de Julia y Verónica obviamente. Pero se dio faltando nada para irnos. Vinieron, Tomás y Esteban, lo más apurados posible a decirme que fuese con ellos el sábado. Pregunté si habían invitado a mis Nicolás o Andrés y me explicaron que además de que estaban apurados yo era el primero de mi área al que le decían. Que más bien debía decidir enseguida si me pasaban a buscar el sábado de noche. Sí íbamos muchos, pasarían en una Van alquilada a buscarnos a todos. No me pareció mala idea así que acepté. Si después invitaban a Nicolás y Andrés eso me garantizaba que no me aburriese en aquella salida nocturna. Luego veríamos que pasaría, la última vaticinaba igual, sin embargo no fue así, como recordarán.
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