Ahora si voy a dormir. Desde que escribí el último blog no he podido dormir. Son casi la una de la mañana y he optado por apagar el celular. Menos mal que la alarma de los celulares no necesitan que el mismo esté encendido para sonar. Sino no tendría como levantarme mañana.
Leticia siguió insistiendo timbrándome y timbrándome. No le contesté las primeras diecisiete veces. Pero me cansó y opté por tomar el toro por las astas. Dicho sea de paso, suena gracioso ya que el que acabó más parecido a un toro fui yo.
Me llamó porque dijo que estaba preocupada por mi. Le dije que no sea hipócrita y le pregunté si tenía algo importante que decirme. No sé si debía esperarlo o qué, pero me dijo que no. Insistí para que me diga que estaba saliendo con otro, pero me repetía que no sabía de lo que yo le hablaba.
Así que me cansó y le reclamé que la había visto besándose con otro ayer en la noche en la puerta de su casa. Leticia es la clásica chica linda y con plata que nunca le costó tener todo lo que quiso en la vida. Eso sí, conmigo se equivocó. No pienso convertirme en un trofeo en su vidriera de caprichos.
Me negó todo por buen tiempo hasta que las pruebas irrefutables le hicieron reconocerlo. Me contó que no estaba en sus cabales cuando lo hizo. Que había estado en el cumpleaños de una prima y un amigo de esta prima se había ofrecido a acompañarla a su casa debido a que había tomado mucho. Que ella pensó que sólo necesitaba protección y que el chico se aprovechó de su estado. Yo no estoy seguro si estaba contragos encima o no pues anoche la vi de lejos y no quise ver más. Me había retirado rápido. Lo único que creo es que el embriagarse no es excusa para lo que hizo.
Leticia me rogó casi por hora y media que la perdone de todas las formas habidas y por haber. Me he mantenido firme en mi decisión aún cuando me juró que yo era el hombre de su vida. No sé si será cierto, es una obsesión o soy otro trofeo para ella que se le va de las manos. Lo único que se me viene a la mente es su imagen con otro tipo y no quiero verla. Se lo he dejado claro. Pero ella insiste en que lo piense. La única manera para que me deje dormir, cosa que me muero por hacer, es decirle que sí, que lo voy a pensar.
Ha colgado el celular sólo de esa forma y no ha vuelto a insistir llamando. Por las dudas apagué el celular. Mañana espero tener la mente despejada porque me espera un día ajetreado de trabajo. Espero ver a Julia en algún momento. Espero la suerte me siga acompañando. Su dulce voz suena como una canción de cuna y el sueño me invade. Hasta mañana.
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