jueves, 25 de noviembre de 2010

Verónica, bajo la influencia de Leticia

En el almuerzo del día martes en la empresa las cosas seguían su rumbo. Yo destacando con mis mejores actuaciones desde que me habían contratado, al parecer la ausencia de sujetos indeseables potenciaban mi productividad. Verónica, indicándome con la mirada que se había vuelto a prendar de mí. Y cada uno en la empresa tomando el papel que debía tomar. Al parecer no había mucho por hacer en estos días. La jefa de personal nos venía buscando cosas para hacer y no quedar inactivos. El gil de Miguel había llamado para avisar que hasta el jueves no vendría a trabajar lo cual me llenaba de dicha y por tanto aún quedaba lo que restaba del día y mañana para gozar de su ausencia.
El almuerzo lo compartí nuevamente con Verónica. Charlamos de varias cosas de actualidad, desde las películas en cartelera, el nuestro estreno de la primera parte de la película de Harry Potter hasta las últimas jocosas declaraciones del presidente Mujica. Estuvo entretenido, a decir verdad, era divertido estar al lado de Verónica. No quiero endiosarla ni nada por el estilo pero esta chica sabía de todo un poco. Era una persona muy informada, lo cual lograba que las conversaciones con ella, si uno superaba esa primera fase superficial se vuelvan por demás interesantes.
En cierto momento de nuestro descanso entró al comedor Leticia. Llamó a un lado a Verónica para hablar y me saludó de pasada con sonrisa irónica como si no le importara mi presencia. ¡Qué descaro! En fin no me iba a preocupar de momento en alguien a quien no podía influenciar.
Verónica le hizo gestos como indicándole que si podían hablar luego ya que estaba conmigo, pero Leticia, la fulminó con un no rotundo en la mirada. Y le llamó nuevamente con cara de pocos amigos. Creo que no necesitaba repetirlo una vez más, ya que Verónica se levantó más rápido que inmediatamente de la silla y se dirigió hacia ella. Conversaron algunas cosas y se ve que a Verónica no le gustó mucho porque su faz empezaba a tornarse amarga o cansina. Ante la notoria insistencia de Leticia, Verónica, terminó aceptando a regañadientes algún planteamiento de su interlocutora. No sé qué puede ser exactamente aquello, pero debía averiguarlo.
Cuando regresó Verónica a mi lado, se mostró pálida y triste. Había dejado la alegría que tenía hacía unos minutos para volverse taciturna. Ella trataba de no demostrarlo pero era como si la desesperanza se le saliese por los poros inevitablemente. Le pregunté si estaba bien o si le sucedía algo, intenté sacarle algo preguntándole si le habían dado alguna mala noticia. Pero lo único que conseguí fue que me respondiese que “sí, pero era algo que tenía la esperanza vana de que no sucediese”. No dijo más. Se disculpó y se fue. Se disculpó varias veces en realidad.
Cuando me dejó sólo mi cerebro comenzó a trabajar a mil por hora para descifrar el enigma. Pero no se me ocurría nada. Sólo podía imaginarme que tenía relación conmigo por las reiteradas dispensas que había recibido, en tan poco tiempo, segundos atrás. Como este alejamiento no me servía para cumplir mis objetivos opté por invitarla nuevamente a salir y sino quería la obligaría. Bueno, eso es demasiado. Fue sólo una forma de decirlo.
Continué la tarde investigando unos documentos extraños que había guardados en una bóveda sucia y escondida que permanecía en el archivo. Me llené de polvo al desempolvar y descubrir su contenido. Había facturas, recibos y cuentas que no indicaban a que podía pertenecer. Contratos y hojas de vida de personas que no había visto nunca en la empresa. Quizá debía ser muy antiguo pensé. Pero quise ponerlo en orden confundiéndome cada vez más. Cuando le avisé a la jefa de personal de esos papeles, me pidió que le busque el origen de los mismos. Así que continué en la tarea, inmiscuyéndome más allá de lo habitual.
No llegué a terminar el encargo de la jefa, así que me dediqué a cerrar todo esperando continuar al día siguiente. Así lo hice. Tomé mis cosas. Me limpié un poco la ropa sucia de polvo y me dirigí a la puerta de la empresa a esperar a que Verónica salga. Pero nunca salió.
Cuando pregunté si alguien la había visto salir de la empresa, el sereno de la puerta me informó que se había retirado temprano. Según lo que el escuchó, me dijo, que al parecer Verónica se sintió mal y se fue a casa temprano a descansar. ¿Qué podría haber puesto así a Verónica? ¿O sería que le estaba huyendo a algo o alguien?

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